Nuestros valores nos permiten orientar nuestro comportamiento para realizarnos, no sólo como miembros de un grupo cohesionado, que persigue un fin común, mejorar en el ámbito de la música coral, sino también como personas.

Tenemos la creencia de que a base de esfuerzo y disciplina podremos llegar a la excelencia. Por ello, con cada ensayo, percibimos que vamos avanzando hacia la consecución de nuestros objetivos a corto plazo, como son los conciertos próximos; y los de plazo más largo, perseguir esa excelencia a través de la mejora continua en la calidad de nuestro desarrollo como grupo coral, cultivando los talentos y disfrutando de la propia vocación.

La pertenencia al coro fomenta las relaciones humanas entre sus componentes. El trabajo realizado durante los ensayos, bajo las indicaciones del director, incentiva tanto una actitud de disciplina como de esfuerzo personal y colectivo, que desemboca en la interpretación de una obra musical, resultado altamente gratificante, tanto a nivel personal como grupal. Esto conduce también a adquirir seguridad personal en el ejercicio del canto coral.

Son cinco valores primordiales los que sustentan nuestro trabajo:

  • Solidaridad: ayuda y cooperación con el resto de participantes. Somos 31 personas, 4 cuerdas: una sola voz. El éxito es compartido, al igual que la necesidad de mejora. No triunfan las personas, triunfa el coro entero. Si alguien necesita ayuda, toda la coral somos una sola persona que trabaja por el desarrollo común.
  • Compromiso: cada miembro participa de un proyecto único de equipo y se compromete a desarrollarlo preparando previamente los temas y esforzándose por hacerlo cada día mejor.
  • Vocación: nadie nos obliga a participar en este proyecto común. Lo hacemos porque nos gusta y nos produce satisfacción.
  • Generosidad: queremos hacer felices a nuestros familiares, amigos y acompañantes. Si eso significa más trabajo lo hacemos a gusto, igual que ellos nos gratifican con su compañía y apoyo.
  • Respeto: la música nos une, pero cada persona es diferente. Somos libres de ser como somos, de pensar como queremos y de actuar como nuestra conciencia nos pide, pero siempre desde el respeto a nuestr@s compañer@s. Eso nos hace ser diferentes, pero no desiguales.